This is my brain

dimecres, 31 de juliol del 2013

Respiró por enésima vez hondo, con fuerza, por la boca, notando como cada paso del aire le iba rompiendo las pequeñas venas y arterias alrededor de sus pulmones. Cada vez la inspiración se le antojaba más dificultosa , sólo la expiración y la negrura de la noche lograba apaciguarlo todo. Tosió varias veces algo de sangre en su viejo pañuelo mientras iba frenando poco a poco el autobús hasta la siguiente parada que le correspondía. Abrió las puertas viendo cómo un viejo se subía con dificultad dentro apoyándose en su viejo bastón de madera. Cuando estuvo a la altura alzó sus pequeños ojos marrones algo llorosos dedicándole una desdentada sonrisa. Metió la mano en el bolsillo sacando temblorosamente el dinero y dejándolo encima del pequeño mostrador y cogiendo su ticket. Pensaba que iba a pasar de largo, pero cuando estaba a punto de arrancar de nuevo reparó en el ensangrentado pañuelo que llevaba en una de las manos. En una milésima de segundo se le ensombreció el rostro y aceleró el paso hacia los asientos de atrás con asombrosa rapidez dado los lentos movimientos que tenía. Suspiró bastante resignado, y emprendí la marcha de aquél viejo autobús deseando acabar mi turno de una vez. Tosió de nuevo escupiendo algo más de sangre al pañuelo, tragando la saliva con sabor a sangre. Tenía que beber, no podía pasarse así tanto tiempo, cada vez las hemorragias irían en aumento y llegaría un momento que no lo podría soportar.
 No recordaba la última vez que había bebido sangre, había sido hace...¿seis meses? Si algo era de lo que presumía Jean era de su aguante a la hora de esquivar la sed de sangre, de prolongarlo al máximo posible, pero esta vez estaba llegando bastante lejos; nunca había pasado de los cinco meses y le estaba pasando la misma factura que cuando se convirtió, desangrarse por dentro lentamente. Al hecho de estar desangrándose se añadía el increíble ardor que sentía en la garganta y en la boca del estómago, la sed de sangre...Resistir el olor le era bastante fácil; había estado entrenándose durante muchos años para así evitar atacar a alguien si tenía demasiada sed, pero el ardor que sentía no le permitía concentrarse en el tráfico y por poco se pasó una de las paradas. Frenó y le dio al botón de las compuertas; todos sus pasajeros bajaron y suspiró con alivio al darse cuenta de que esa era la parada final. Ignorando por completo que aún le quedaba otra ronda dio a un botón donde se leía claramente "A COTXERA" y fue hasta la estación de autobuses a dejar el bus e ir corriendo a casa cuando antes. Mientras conducía a la máxima velocidad que le permitía el viejo trasto notó cómo algo cálido le caía de la nariz; había empezado a desangrarse por esta, así que presionó cuanto pudo el mugriento pañuelo frenando con brusquedad al llegar al aparcamiento. Se deshizo de como pudo del cinturón y bajó a tientas del autobús apoyándose en este nada más salir...El aire era fresco y le permitía pensar con algo más de claridad mientras evitaba por completo respirar. Nunca había necesitado el oxígeno pero se había acostumbrado al mundano hecho de hacerlo para sentirse más humano, odiar su condición hacía que intentara aferrarse todo lo posible a aquello que tuviera algo humano. Fue caminando lentamente por las calles pensando que le quedaba poco para llegar a casa pero tuvo que detenerse en una farola; un dulce olor a hierro le estaba llegando por la nariz y se le hacía bastante difícil resistirse...Los colmillos instintivamente empezaron a salir y cerrando los ojos deslizó la lengua por estos, notando que estaban bastante afilados. Sus instintos vampíricos cada vez se hacían más fuertes; se le antojaba la idea de salir de caza por ahí, buscar un cuello sensual al que morder, beber sangre caliente...Retomó la marcha apretando los dientes con fuerza hasta que los afilados colmillos desaparecieron y acelerando el paso cuanto pudo, ignorando que ahora también sangraba por la boca. Con manos temblorosas llegó hasta su casa y abrió como pudo la puerta, cerrándola de un portazo, alterándose Nito de tal hecho y yendo detrás suya mientras movía su cola. Corrió hasta la nevera y la abrió con fuerza casi arrancando la puerta, cogiendo todas las bolsas de sangre que iba encontrando y abriéndolas con rapidez para llevárselas a la boca, directamente. Conforme la sangre fue deslizándose por su garganta el ardor iba cesando poco a poco, las hemorragias parando, notaba el cosquilleo de que las pocas heridas que tenía se iban curando conforme la sangre entraba en su cuerpo...El vampiro que estaba dentro suya se iba durmiendo lentamente hasta entrar en un largo trance para dar paso al Jean más humano posible durante otros cinco meses...hasta que volviera la sed.

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