This is my brain

diumenge, 28 de juny del 2015

[Tiempo atrás….]


-¡Jean Alain Ashford! Ya me has enfadado suficiente, ahora estás castigado. Vete a la pared, y luego me pensaré si vas a cenar.
-Pero mamá…
-Ni mamá ni nada, ¡cara la pared ya!


Jean se fue resignado hasta la pared. Su castigo no era para nada justo, todo había sido culpa de sus hermanos y le habían pillado a él, así que le tocaba pagar el pato. Estaba realmente enfadado y enfurruñado, se iba a quedar sin cenar y sólo le habían castigado a él. Tenía unas ganas tremendas de ponerse a llorar, estaba realmente disgustado.
Después de una hora, un delicioso olor empezó a inundar la habitación. Su barriga empezaba a protestar del hambre, y si se le ocurría ir a coger algo de comida probablemente su madre se iba a enfadar mucho. Justo en ese momento, cuando volvía a maldecir su mala suerte, una persona idéntica a él caminaba sigilosamente con un trozo de pan entre sus pequeñas manos. Miró a sus espaldas asegurándose de que su madre no le seguía, y le extendió el pan a su hermano gemelo.
-Gracias….-contestó Jean, mostrando su desdentada sonrisa mientras se llevaba el pan hambriento a la boca.
-------------------------
[Presente]


-Quién lo iba a decir Jean…que te tendría a mi merced, delante de mí, con ojos suplicantes…¿Tienes miedo a que te dispare?¿Me crees capaz?


Si bien ellos eran exactamente iguales físicamente, Jean no era capaz ni de verse reflejado en la cara de su hermano. El odio que emanaban sus ojos, el ceño fruncido, tenso, esperando a que cometiera el más mínimo error para apretar el gatillo, los dientes apretados de la rabia…No…Para él no era nadie, sólo alguien que estorbaba. El sudor de la frente y la pistola sobre su sien no era una muestra de amor; era un símbolo del odio.


-Sé que eres capaz porque has sido capaz de traicionarme millones de veces sin importarte que soy tu hermano, porque estás haciendo daño a tu hijo, porque te da igual todo. Pero déjame decirte una cosa, el día que te mueras, cuando estés agonizando, vas a estar solo. Y ahora te dará igual, pero en ese momento, cuando estés sufriendo, te acordarás de estas palabras.


-Siempre tan sentimental Jean…tan débil…tan iluso. Tan inepto. Hoy no será mi día de suerte…Pero no vuelvas a tentar a la suerte, no vuelvas a acercar tu cara cerca de la mía o la próxima vez no dudaré ni un segundo en apretar el gatillo.


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada