Dicen que el mayor dolor de un padre es perder a su hijo.
Probablemente falte añadir que el otro mayor dolor de un padre es saber que va
a perder a su hijo.
Negación
Aquello era un sueño, no podía estar pasándole a él. Miraba la
resonancia magnética por octava vez buscando algún fallo, que se hubieran
equivocado al introducir el nombre, una mota de polvo en la pantalla que
hiciera ver cosas que no existían. Kurt no podía tener linfoma, simplemente
porque le iba bien el tratamiento, porque había mejorado su estado
físico….porque era su hijo y la vida no podía odiarle tanto. No, aquello no
estaba pasando, estaba más que convencido.
Ira
¿Cómo que no quería tomarse el tratamiento? No era consciente de
lo que estaba haciendo. La supervivencia se reduciría a apenas dos meses, y no
podía permitir que su hijo hiciera esa estupidez sin luchar antes. Notó cómo le
empezaba a hervir la sangre, su enfado interior cada vez aumentaba más y más.
Cogió uno de los cojines del sofá y empezó a pegarle puñetazos y patadas con
toda la furia liberándose, apretando los dientes mientras notaba cómo se iba
cansando de toda la fuerza que salía de su cuerpo, hasta que finalmente se dejó
caer en el sofá del cansancio.
Negociación
¿Y si no era linfoma? ¿Y si los de anatomía patológica y radiología
la habían cagado? A veces la toxoplasmosis hacía patrones parecidos, y si no
era linfoma y era lo otro el tratamiento era más fácil y había mejor pronóstico
que con el linfoma. La noche en la que fue Kurt estaba ajetreados y cansados,
probablemente se habían equivocado y no se habían dado cuenta. Tenía que hablar
urgentemente con el radiólogo, repetir las pruebas de nuevo, no podía permitir
que un error tan grande destrozara la vida de su hijo.
Depresión
No podía estar pasándole esto a él, y menos a su hijo. Sintió que
por primera vez tras tres días y sueño acumulado las defensas bajaban
peligrosamente hasta el punto de sentirse cansado, agotado…frustrado. Notó cómo
se humedecían cada vez más sus mejillas de las lágrimas que brotaban sin
remedio de sus ojos, y decidió no pararlas. Su hijo se estaba muriendo, cada
día robaba un poco más de su vida y aquello le destrozaba, le arrancaba algo de
sus entrañas y en su lugar aparecía un dolor en su interior que nunca en su
vida había experimentado.
Aceptación
Su hijo se iba a morir. Sin tratamiento y conforme estaba no iba a
poder hacer nada. Kurt tenía linfoma y SIDA y su estado cada vez empeoraba más.
No podía negar más una realidad que se presentaba delante de sus ojos y que no
ocultaba nada, no había más que buscar ni que mirar, aquello era un hecho. Kurt
iba a morirse, y él no podría hacer absolutamente nada por impedirlo.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada