Creer no es saber, sólo presuponer lo que nunca sabremos
dissabte, 17 d’octubre del 2015
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-papá, ¿puedo hablar contigo?
-claro que sí Chewbbie, dime
Izcra titubeó durante unos instantes sin saber bien cómo decirle aquello con tacto, pero al volver a mirarle a los ojos se decidió finalmente a hablar
-necesito recuperar a mi padre-soltó sin rodeos
-¿qué?-dijo Jean, sonando casi a un ahogo de la sorpresa
-necesito que dejes…Papá, maldita sea, necesito que vuelvas a ser tú. Sé que echas de menos a Kurt y que te duele muchísimo…A mí me duele también tanto como a ti.Pero…pero llevas unas semanas que no duermes casi, no comes…Lo único que haces es trabajar, trabajar y trabajar, tienes unas ojeras espantosas.
Jean no supo qué contestar, y ante la regañina de su hija lo único que supo hacer fue bajar la mirada, cosa que hizo que Izcra tomara el valor de acabar su discurso.
-¿sabes? Tú mismo le dijiste a Kurtis que le quedaba muy poco tiempo. Que no iba a salir de esa. Hasta aceptaste que no quisiera darse la quimioterapia después de todo. ¿Se te ha ocurrido pensar que lo único que ha pasado es que se ha adelantado lo que iba a pasar? Kurt no quería sufrir más…estaba cansado. No podía más…sólo quería descansar en paz sin dolor y sin sentir que se iba poco a poco…Él odiaría verte así ahora mismo, odiaría saber que te estás consumiendo lentamente y que encima te sientes culpable. Sí, lo sé –asintió recalcando las palabras al ver la mirada sorprendida de Jean-sé que te sientes culpable, pero no es así. Y yo necesito que vuelvas a ser tú y que superemos esto juntos, porque si no, no sólo le habré perdido a él…sino también a ti. Prométemelo, por favor…
Las últimas dos palabras las dijo como un susurro, con una súplica que esperaba que calara en su padre y fuera capaz de hacerle reaccionar, porque si ella no lo hacía tenía absolutamente claro que iba a dejarse llevar por la amargura. Jean ante aquél discurso de su hija lo único que pudo hacer fue levantarse y rodearla con los brazos con fuerza, preguntándose en qué momento su pequeña había madurado tanto como para regañarle a su propio padre. Cerró los ojos dando un beso en su frente mientras notaba cómo toda la rabia y la ira acumulada se iba esfumando poco a poco de su interior.
-te lo prometo mi Chewbbie
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M.Kurt,
Retratos de un padre
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