"Trece años atrás...."
Connor estaba totalmente pletórico. Había conseguido diseñar una nueva molécula capaz de reproducir los efectos de la adrenalina pero multiplicados por ocho. Una dosis pequeña podría inducir a la muerte, pero necesitaba probarlo con alguien y no sabía con quién. De repente, una idea macabra apareció en su cabeza y sólo fue capaz de sonreír con suficiencia. Por fin iba a ser capaz de demostrar al mundo científico que su hueco en la ciencia iba a ser insustituible
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En una vieja mesa de madera Jean y Connor se miraban como si fueran dos extraños. Hacía tiempo que Jean acudía cada vez menos a verlos; los insultos las vejaciones de sus hermanos, las mentiras y las jugarretas sucias que le hacían cada vez aumentaban de calibre, y Jean sabía que un día no podría aguantarlos más. El amor que aún sentía en el fondo por sus hermanos era el único aliento que le motivaba a ir.
Alan se acercó a la mesa con dos tazas en la derecha y otra taza en la mano izquierda, y las colocó en la mesa. Alan se giró para, con un asentimiento casi invisible, asegurando a Connor que había introducido su nuevo experimento disuelto en el café. Le sonrió con suficiencia, esperaba sinceramente que aquello fuera rentable, porque Alan notaba que su dinero empezaba a caer en un saco roto y aquello le daba ganas de liarse a puñetazos con su hermano.
-tenemos que hablar ciertos aspectos legales....-empezó Alan, distrayendo a su hermano Jean lo máximo posible del gemelo
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Media hora después Jean se encontraba bastante mal. Empezó con un sudor frío en la frente y una sensación de ansiedad que no le gustaba nada. Cuando se le ocurrió tomarse el pulso se escandalizó...¡150 latidos por minuto!. Jean pensó que era una broma, pero al volvérselas a tomar se acabó de alterar del todo. ¡178!. Empezó a hiperventilar mientras las palpitaciones hacían eco en sus oídos, retumbando a cada latido.
-llevadme....al hospital-comentó Jean como pudo, respirando con fuerza
-fascinante....¡¡¡fascinante Alan!!! ¿Has visto? Con una mínima dosis, mucho menos de lo que se necesitaría con la adrenalina...¿¡Has visto Alan?!
-¿¡¡CÓMO TE...ATREVES....A USARME...A MÍ DE EXPERIMENTO?!!
-¡querido Jean, no te alteres!-comentó sonriendo Connor-genéticamente eres idéntico a mí, es mejor que probarlo conmigo mismo....pero no te preocupes-prosiguió sacando una jeringuilla, cogiendo su brazo y pinchándoselo en la vena sin demasiado miramiento-se te pasará en un rato con la fentolamina...¡sirve como en la adrenalina!
Jean apartó a Connor de un manotazo cuando acabó de pincharle y se levantó de la silla totalmente pálido, caminando a la puerta como pudo con el malestar que tenía encima y se giró para hablarles antes de pegar un portazo
-Yo...no soy vuestro hermano
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