This is my brain

dimecres, 6 de gener del 2016



Tick, Tack.
La noche en urgencias estaba siendo tranquila. A las horas en las que el mundo se dedicaba a comer turrón tras llenar el estómago de pavo relleno Jean se encargaba de rellenar el informe de un hombre al que le había tocado operar aquella tarde tras sufrir un leve accidente de camión. Tras haberlo finalizado, decidió que la mejor decisión sería pasar a verlo y asegurarse que se le había pasado el efecto de la anestesia.
Con toda la tranquilidad del mundo subió hasta la planta donde estaba, preguntándose qué estarían haciendo en ese momento sus hijos. ¿Se lo estarían pasando bien?¿Habrían recibido muchos regalos? Un nudo amargo se le hizo en la boca del estómago; aunque los echaba tremendamente de menos seguía creyendo que había tomado la mejor decisión huyendo de la cena de nochebuena.
Tras tocar suavemente a la puerta Jean entró viendo al hombre tumbado en la cama con el enorme yeso en su pierna mientras escribía en el móvil, hasta que alzó la vista.

-¡hombre doctor! Ya se me ha pasado la anestesia...Una enfermera ha hecho que mee en un bote raro

-Me alegra saberlo...-comentó acercándose a la cama y ojeando la pierna y el yeso-todo está bien, así que yo creo que en unos días se irá a casa. ¿No tiene algún familiar cerca? Lo digo para que no pase la nochebuena solo...

-No...estaba transportando el camión hasta mi ciudad. Me quedaban sólo 100 kilómetros para llegar a casa y fíjese...ahora voy a pasar la nochebuena solo. ¿No cree que no hay nada peor que tener familia y no poder estar con ellos en navidades? Es una pena que usted tenga que estar aquí...

Jean tragó saliva y carraspeó por lo bajo, algo incómodo. Era probable. Y escuchando a aquél hombre una vocecilla saltó de su interior. ¿Y si había sido demasiado egoísta intentando ocultar su dolor...?No. No. Aquella había sido la mejor decisión.

-Ya sabe que los médicos nunca descansamos...Y menos el cuerpo humano. ¿Sabe? Me quedaré un rato con usted hasta que me llamen de urgencias. Así no estará solo la nochebuena.

-Pero doctor, me sabe mal, y...

-No se preocupe; si me necesitan créame que gritarán y yo seré el primero en bajar. Pero mientras no lo hagan...-contestó sentándose en el sillón y mirando al hombre, que le sonrió en agradecimiento a aquél simple gesto-¿cómo me ha dicho que se llama...? [...]

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