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dissabte, 11 d’abril del 2015

diario de un doctor

31-12-2014, nochevieja, 23:41
Nochevieja, esa noche que nadie quiere pasar y menos en el hospital, esa noche que la gente la coge como una nueva oportunidad de dejar atrás el pasado y renovar totalmente el contador de mierdas que han sucedido a lo largo del año. También es esa noche que uno prefiere pasar totalmente fuera de un recinto como es el hospital, y sin embargo ahí estaba Jean como cada nochevieja desde que tenía conciencia. 
La noche había comenzado realmente tranquila. Sabía que a lo largo que pasaran las horas y sobre todo en la madrugada iban a llegar una manada de jóvenes al borde del coma etílico, así que quería aprovechar cada uno de los preciados segundos de paz que tenía para descansar y perderse en la nube de pensamientos que tenía por la cabeza. Sin embargo cuando uno está de guardia sabe que cuanto más calmada está la noche más peligro avecina.
-¡Doctor! Tenemos a un hombre en el box- resonó la voz de Elodié
Jean entró corriendo al box y se encontró a un hombre que parecía bastante mayor con los labios completamente fruncidos y respirando con bastante dificultad. Estaba tremendamente delgado, casi en los huesos.
-Vale Elodié, hay que hacerle una gasometría ya
-Pero Jean, no has mirado el historial-frunció el ceño Elodié extendiéndole la carpeta, mientras Jean negaba varias veces
-Está delgadísimo y sólo por cómo pone los labios deduzco que es un enfisematoso. Además, a este paso acabará desaturándose 
1-12-2015, año nuevo, 09:51 
-Madre mía, nunca entenderé qué hacen los adolescentes de hoy en día-resopló Elodié pasándose las manos por la cara-Creo que me voy a descansar un rato, ¿vas a ver al paciente de anoche?
-Sí, aunque ya está bastante mejor, y menos mal porque vino...-contestó Jean metiéndose las manos en los bolsillos y encaminándose hacia la habitación del paciente. Nada más llegar tocó varias veces a la puerta y asomó la cabeza para luego entrar dentro
-Buenos días señor Louis, ¿cómo se encuentra?
-No me llames señor ni de usted, me haces sentir como un jodido abuelo-resopló Louis recolocándose las gafas nasales en la nariz para luego toser con ganas-¿Me iré pronto verdad?
-Sí, viniste totalmente a tiempo antes de que la cosa fuera a más. Aunque he de ser franco contigo; ¿te tomas los inhaladores que te tocan?
Louis cerró por unos instantes los ojos y cuando los abrió le miró fijamente murmurando por lo bajo
-¿Podrías acercarme hasta la ventana por favor?Esta habitación me agobia realmente
Jean dudó durante unos instantes, pero finalmente fue hasta la silla de ruedas y la acercó hasta la cama. Louis se levantó lentamente y colocó sus pies descalzos en el pie mientras se apoyaba en la silla para acabar sentándose. Aquella delgadez extrema suya le hacía que le costara mucho más mantenerse de pie. Se quitó las gafas nasales y dejó que Jean le guiara hasta la ventana. Al llegar, abrió la gran ventana para dejar paso a un gélido aire que inundó por completo la habitación.
Louis empezó a mover los dedos inconscientemente, como un temblor inconsciente. Las yemas de los dedos estaban ligeramente amarillas, sobre todo entre el segundo y tercer dedo. Jean no pudo evitar reprimir sus pensamientos
-¿Cuántas veces te han dicho que dejes de fumar?
-Hace tiempo que dejé de fumar, doctor. Los médicos me insistieron mucho-dijo Louis apartando su mirada del horizonte y mirándole. Jean ante su respuesta no pudo evitar una risotada con ganas
-¿Cuántos paquetes?
-Ninguno doctor, le he dicho que ya no fumo-replicó.
-Yo siempre he sido Marlon Brando, pero nadie lo sabe ¿Dos?¿uno y medio?-alzó las cejas apoyándose en la pared, sin dejar de mirarle
-Caray, no te fías de lo que te cuentan tus pacientes. ¿Eres Marlon Brando? Pues mira que eres feo...
-¿Por qué no quieres dejar de fumar?¿Eres consciente de lo que tienes, no?Aunque supongo que te estoy dando la misma charla de siempre...el tabaco es malo, va a empeorar tu enfermedad...
-Mi vida es una mierda. Me he cansado de tomarme todos los días inhaladores, y me he cansado de seguir con todo esto. Fumo porque es lo poco que tengo de placer en mi vida de mierda. Hay veces que uno no tiene ganas de luchar por nada, y precisamente tener esto es mi perfecta excusa para dejarme llevar. Me he cansado de las charlas de los médicos y de la gente, relatando que todo va a mejorar. A veces simplemente uno no quiere, no hay que buscarle la causa. Uno no tiene ganas de seguir, y punto.
Jean no contestó a lo que dijo Louis. Se quedó mirando fijamente al sol en el fondo, y entrecerró los ojos. Tras unos segundos desvió la mirada y volvió a mirar a su paciente
-No te voy a pedir que dejes de fumar, ni que cambies tu actitud hacia la vida. Pero, podrías intentar coger con ganas el año nuevo. Quizás así si dejas atrás todo lo malo...quizás la vida te sorprenda. O no. Quién sabe...sólo sé que cada cigarrillo acorta tu vida un poco más. Quizás con eso te estás perdiendo algo grandioso, o puede que no. Pero reduces tus posibilidades de que algo magnífico te aporte la vida, reduces tu vida no poder disfrutar de las pequeñas cosas, y acortas las esperanzas de vivir mejor contigo mismo. O al menos de vivir lo que te queda sin sufrir tanto. No pretendo cambiarte la mente sólo...medítalo. Es tu vida y tu decisión, pero recuerda esto. Quizás...incluso te transformes en Marlon Brando y estés atrasando tus posibilidades de serlo.
Louis se quedó totalmente serio ante lo que le dijo Jean y durante varios minutos largos no dijo absolutamente nada. Finalmente carraspeó y soltó una risotada con ganas cerrando luego los ojos
-Definitivamente eres el médico más raro que he conocido...Y bueno...No te prometo nada, pero...gracias por tu interés y por todo-sonrió levemente 
-Me voy a tomar eso como el mejor cumplido de este nuevo año.
Y es que definitivamente, aunque tener guardia el día de nochevieja era algo realmente agotador, Jean nunca podía negar que las experiencias de la vida que cada paciente le regalaba, fuera positiva o negativa, eran realmente únicas.

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