surcando mares y esquivando ríos es como vivía. buscaba la fórmula de la felicidad eterna, la poción que me salvara de un hoyo que me tragaba y me consumía más rápido que las cerillas, me apagaba como esas velas que no duran ni dos telediarios.
un buen día, cambió mi rumbo, mi camino y mi forma de ver las cosas. fue como...renacer de unas cenizas, levantarme de mi propia tumba y empezar a mirar las cosas desde un punto de vista diferente, desde otros ojos, pequeñas cosas que cambiaron y que me sacaron poco a poco del pozo, un cambio radical fue.
es como cuando sabes el camino de vuelta a casa. esa casa que buscabas desde hacía siglos, y más siglos, y que nunca la habías visto. cuando la ves, sientes que ése es tu verdadero lugar, que ese es tu hogar, que ahí tienes tu hueco, tu verdadero hueco, y ese hogar se convierte en todo. sabes que si pierdes el camino de vuelta a casa nunca jamás habrá otro, porque sólamente hay un camino para el hogar, mi verdadero hogar que fue es y siempre será todo lo que tengo en esta vida, y cómo no, lo más hermoso.
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