This is my brain

divendres, 1 de juliol del 2016

double



-¿Diago?

El pequeño Diago no escuchó la voz de fondo de Jean. Le buscaba desde hacía un buen rato por toda la casa, pero él estaba demasiado absorto en sus pensamientos. Hacía tiempo que quería decirle algo a su padre que consideraba importante, pero no sabía cómo. Tenía hasta miedo de su reacción; cuando se lo había contado a su madre no le había tomado nada en serio.

-¡Aquí estás!

Diago tragó saliva al ver a su sonriente padre acercarse a él para luego sentarse a su lado en el sofá. Notó sus curiosos ojos bajar hasta la foto que llevaba un buen rato mirando en el móvil, y lo bloqueó con rapidez. Sonrió de la forma más disimulada que pudo, y observó cómo se le iba borrando lentamente la sonrisa del rostro de su padre, hasta que se puso serio, incluso triste. Se quedó en silencio durante unos segundos, hasta que finalmente habló

-¿te pasa algo Diago...?
-¡No!
-Ya..creo que te conozco demasiado para saber cuándo me mientes. Pero está bien si no me lo quieres contar, sólo quiero que si te pasa algo sepas que estoy aquí, ¿vale?
-No es eso...no es eso papá. Mira...

Diago desbloqueó el móvil y le mostró una foto de un quirófano. Al fondo salía Jean totalmente irreconocible haciendo una artroscopia. Aquella foto se la habían tomado hacía tiempo y se la había pasado a su hijo de recuerdo.

-Es solo que...verás...Yo quiero ser médico. Sí. Lo que pasa es que no te lo he dicho antes porque pensaba que no me ibas a tomar en serio. No por nada sino porque...¿Quién toma en serio a un niño de doce años? Creo que ni yo lo tomaría en serio, se lo conté a mamá y no lo hizo...lo noté. Sé que sólo tengo doce años pero yo sé lo que me gusta ahora...y yo quiero ser como tú y hacer lo que tú. Me gusta cuando hablas de esas formas tan raras y cómo te gusta y...me gusta todo, y cuando me explicas cosas del cuerpo humano...la forma en la que lo vives...

Jean escuchaba bastante atónito a su hijo. Nunca se hubiera imaginado lo que le acababa de contar, y no pudo sonreír con amplitud mientras se abalanzaba a él a abrazarlo.

.¡Pero mira que eres tonto! ¡Pues claro que te tomo en serio! A mí me gustaba desde que tenía uso de razón y mira dónde he acabado...¡Claro que te creo! Pero más importante; te creería quisieras hacer lo que quisieras hacer. Lo único que quiero es que hagas lo que hagas en esta vida seas feliz. Y te prometo que te transmitiré todo mi amor por la medicina para que, si al final quieres hacer medicina, la sientas tuya de una forma única.

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