This is my brain

divendres, 1 de juliol del 2016

pasado



Dicen que la noche es peligrosa. Que entre las sombras todo sucede; que la oscuridad esconde siempre una sorpresa, que detrás de las tinieblas sucede lo imprevisible. La luna no es suficiente luz para guiar un camino tan turbio, y menos en una carretera a las doce de la noche y tras una operación eternamente larga.

A pesar de los millones de parpadeos estaba despierto al volante. Odiaba conducir con tanta oscuridad y más tan cansado, pero tenía que llegar a casa. Las carreteras secundarias eran las más peligrosas, pero esperaba llegar pronto a su hogar. En un abrir y cerrar de ojos, una luz le nublaba la vista…¿Quién llevaba las largas sabiendo que había un coche cerca? Sólo alguien que no lo había visto. Jean se puso en guardia y se hizo a un lado con el coche conduciendo a menor velocidad; había algo que le daba mala espina. En apenas unos segundos, pudo ver cómo el coche de frente conducía corrigiendo cada dos por tres la dirección, saliéndose casi de la carretera incluso. Y en apenas unos segundos….todo cambió. Un fuerte impacto, lo suficiente como para hacerle perder el conocimiento al instante.

No sabía si habían pasado segundos, minutos u horas. Poco a poco los objetos borrosos iban adquiriendo formas definidas a pesar de la poca luz que existía. Un fuerte dolor le taladraba la cabeza, intenso, punzante. Como pudo y con las manos temblando se desabrochó el cinturón y salió del abollado coche lentamente. A pocos pasos de los dos coches había un hombre tendido en el suelo. Mientras se acercaba a él empezaba a notar un dolor incluso más fuerte que el de la cabeza en la parte del brazo. Cuando giró la cabeza, no pudo evitar asombrarse al ver una gran herida alargada, probablemente de algún trozo de cristal que le había hecho aquél corte sangrante. Sin pensar mucho más, se olvidó de su brazo y se arrodilló al lado de aquél hombre que desprendía un fuerte olor a alcohol. Empezó a comprobar sus pulsos y su respiración, pero hubo algo que le hizo pararse…Un pelo y una barba rubia con una nariz parecida a la suya y una boca prácticamente igual. Un rostro que reconocería aunque pasara toda la vida…porque aquél hombre tumbado en el suelo por no llevar cinturón de seguridad e inconsciente era su hermano mayor. Jean se quedó sin respiración…Definitivamente había bajado al infierno.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada