Creer no es saber, sólo presuponer lo que nunca sabremos
divendres, 1 de juliol del 2016
-¡mecaguën todo lo....argh!
Jean maldijo por lo bajo después de haberse pegado un trompazo con uno de los juguetes de su hijo. Acababa de llegar de una guardia y estaba tan cansado que decidió que lo mejor era tirarse directamente al sofá de la forma más sigilosa posible para no despertar a nadie. Sin embargo su plan falló por completo cuando tropezó con el camión de juguete que había en el suelo.
Intentando no hacer más ruido llegó hasta el sofá y se dejó caer boca arriba. Empezaba a entrar en el dulce mundo de los sueños cuando un correteo le hizo abrir los ojos
-¡papi!¡papi!
Una niña con el pelo de color pelirrojo corrió hacia él hasta tumbarse a su lado en el ancho sofá. Jean volvió a cerrar los ojos, no tenía fuerzas ni para mandarla de nuevo a la cama. Pocos segundos después, volvió a escuchar un correteo, esta vez más fuerte, de otra de sus hijas. La pequeña se paró nada más entrar en el salón, observando a su hermana gemela acurrucada al lado de su padre, y se fue directa a ellos tumbándose en el otro lado.
Debió de ser aquello una llamada automática, porque cuando se dio cuenta la más mayor de sus hijos estaba tumbada en el sofá hacia el lado contrario, enredando los pies con los de su padre...Hasta que finalmente apareció el rey de la casa, correteando con sus pequeñas piernas y gruñendo con fuerza al ver que no tenía espacio
-¡no e' juto! no tengo e'pachio...
El niño decidió que no se iba a quedar sin dormir al lado de su padre así que escaló y se subió encima del sofá para pasar encima de sus hermanas y tumbarse en el pecho de su padre.
Jean empezó a gruñir; entre el peso de su hijo y sus hijas totalmente pegadas a él tenía poco margen de movimientos, sin embargo, estaba tan cansado que finalmente se quedó dormido.
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[2016, 8:27 de la mañana, Domingo]
Un adormilado Jean se dejaba caer en la cama. Tras una intensa guardia, se desnudó como pudo, se puso los pantalones del pijama y se arrastró hasta la almohada poniéndose de lado. Estaba empezando a quedarse dormido, pero cuando se dio cuenta y en apenas cinco minutos, ya tenía a todos sus hijos alrededor de él en la cama, robándole la manta y peleándose por el espacio. Jean empezó a gruñir, estaba claro que nunca iba a poder dormir en paz....
-papá...-contestó una de sus hijas al oír su gruñido-¡es que si no podemos cumplir la tradición de dormir la siesta los sábados tendremos que hacerlo en otro momento!¿no te parece?
-vale....yo lo entiendo pequeña....¿¿¡¡pero maldita sea, podéis dejarme algo de manta que me estoy congelando!!??¡¡diantres!! ¡¡o me dejáis dormir u os echo de la cama a patadas!!
Estaba claro que había cosas que nunca cambiaban.....
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Dr.Ashford,
Retratos de un padre
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