No puedo, no puedo. No puedo. Quizás en mi caso no sería no puedo hacer esto, pero sí, "no puedo seguir así"
Millones de veces habré tenido ese pensamiento, pero todo el mundo sabe que siempre existe un detonante. La última vez que lo noté quitando...la muerte de Kurt fue precisamente en mi último divorcio. Una mentira descubierta, una situación incómoda para ambos, una hija adoptada en común que iba a tener que estar cada tiempo distinto con uno de sus padres...Y yo, obligado al final a tener que mudarme, a buscar otro piso que no estuviera demasiado lejos de mi ex-mujer y de mis hijos mientras que mi ex-pareja se iba a otra ciudad con mi hija.
Llegué a punto de tener que vivir en un hotel durante una semana de un amigo que me hizo un especial descuento mientras buscaba un piso lo más barato posible pero a la vez cerca de mis hijos. ¿Y todo por qué? Por no querer gastarme el dinero que tenía sabiendo que ahora me tocaba pasar dos manutenciones para pagar cinco hijos. Podría perfectamente haber decidido tocar el dinero de mis ahorros, pero eso iba para mis hijos y para su futuro, y me negaba a tocarlo.
Miento si no digo que estuve sumido en una especie de tristeza durante más de un año. Adelgacé, dormía muy pocas horas o demasiadas, volví a fumar otra vez...El piso me daba igual, el dinero incluso más pero odiaba tener hablar con mi hija por teléfono sin poder ver cómo iba creciendo. Odiaba tener que estar triste por desengaños amorosos. Odiaba no poder disfrutar de mis hijos mas que dos días a la semana mientras que la pareja de mi ex-mujer podía tenerlos cinco. Odiaba que lo único que pudiera darme la vida fuera mi trabajo y que sólo pudieran ser ocho horas diarias. Odiaba a todo el mundo y me odiaba a mí mismo, y esa etapa es algo que no deseo volver a pasar en el resto de mi vida.
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