Creer no es saber, sólo presuponer lo que nunca sabremos
divendres, 1 de juliol del 2016
pesadillas
-estás solo...Vigila tus espaldas. Ni tus hijos....ni tus hijos....
Una nube de arena impedía ver bien a Jean alrededor de aquél desierto. Lo veía todo borroso e incluso distorsionado; las formas y los bordes estaban difuminados y torcidos, y todo lo que había a su alrededor parecía producto de una ilusión óptica de la que no podía escapar.
-estás solo....vigila tus espaldas.....y a tus hijos.....y a tus...hijos....
Aquella voz volvía a hacer eco en su cabeza. Era gélida, distante, tajante. Cada vez se acercaba más y se repetía con más fuerza, más veces, más seguido...
-estás solo...vigila tus espaldas....a tus hijos....a tus hijos.....
La voz iba tornando cada vez un tono más profundo, más masculino. Las eses se marcaban con más fuerza, arrastrándolas lo suficiente como para darles un sonido que le recordaba a una serpiente. El parecido de aquella voz con su peor pesadilla era una realidad y Jean se puso a correr cuanto pudo por la arena. Los pies se le resbalaban y por mucho que quisiera no podía correr; cada vez le pesaban más las piernas, cada vez corría menos mientras la voz se acercaba más...y más....hasta que le atrapó.
Lo último que pudo recordar fue que caía...caía y caía sin fin cogiendo cada vez más velocidad en una espiral negra que lo absorbía...lo absorbía.............hasta que se despertó
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